Alguien como yo…

Iba caminando al lado de él, como tantas otras noches, más sin embargo esa noche las estrellas brillaban más, el aire se sentía más fresco, más puro, me llenaba más los pulmones. Él llevaba esa camisa a cuadros que siempre lo hacía lucir más guapo aunque solo en una ocasión llegue a pensar en él como hombre, siempre lo había visto como un amigo. Pero esa noche él cambió todo… primero me escucho todo lo que tenia que decir, más bien mis quejas hacia el amor, así era él, tan atento a mis platicas por mas vagas, vacías, ilusas o tontas, para él resultaban un tanto interesantes. Después se quedó callado, pensativo e incluso se quedó clavado en el piso por varios minutos, yo no entendía al principio, pero aquel misterio se fue revelando poco a poco. Primero se quedó con la vista fija en mis ojos, sentía que podía ver mi alma, que trataba de contarme sus más profundos secretos. Luego poco a poco sus dulces labios, aquellos con los que me endulzaba los oidos cada vez que me cantaba sus canciones, esos labios se empezaron a abrir. Lo que me dijo aquella noche del 21 de julio del 2008 aun lo recuerdo bien:

“Tú no necesitas sufrir por alguien, sino a alguien con quien compartir el dolor, a alguien con quien reir por todo y por nada, a alguien que vaya contigo tomandote de la mano por cualquier lugar, qe se cambie de lugar al cambiar de banqueta, que se preocupe por ti y por hacerte feliz, que se desvele cuidando de tus sueños, que te compre chocolates, que te diga salud al estornudar, que te diga te amo viendote a los ojos, que te mande msjs cuando no sepa donde estás, que te diga que eres bella aun y cuando te acabes de levantar, que te abrace, que te quiera cada día más, que te escuche, que te apoye, que te bese bajo la lluvia, que te escriba poemas, que te cante canciones de amor con el corazón asi como yo podría y como quiero hacerlo, alguien como yo”

Sin esperarlo mi corazón se encogió… en ese momento me di cuenta de que él era alguien más que mi amigo… alguien a quien fácilmente podía amar, alguien a quién ya amaba, y que lo seguiría amando a travéz del tiempo… Sin duda alguna he sido feliz desde aquel día…